DATOS DE RUBÉN

Nacido en Madrid, en finales del verano de mil novecientos ochenta y uno. Allí viví catorce años,
como cualquier chico del barrio: amigos y amigas, juegos como el escondite, y alguna gamberrada que otra. Luego, me fui llendo cada vez más al norte por la carretera de la coruña: Las Rozas, Galapagar, Collado Villalba, Guadarrama, La Bañeza, y finalmente Pola de Laviana en Asturias.
A pesar de mi falta de interés por el colegio y el instituto, siempre fui un gran lector y devorador de libros. Los que me conozcan del colegio recordarán aquella atrevida obra de teatro que intentamos representar en Navidad, un chiste verde plasmado en actores y risas, que al final, pese a que fue la más votada por las tres clases de mi curso, no se pudo representar por lenguaje soez (era un colegio de curas y el chiste no era tan verde); o aquella historia en la que todos los compañeros de clase estaban reunidos en una excursión por las cavernas de la pedriza, y en la que gané una tableta de chocolate (no me gusta el chocolate).
En cuanto al resto de los estudios, cogí con muchas ganas la carrera de Derecho, en la que a falta de un año y medio, todavía tengo que terminar. Los casos son apasionantes, y la injusticia, arbitrariedad y realidad de algunas leyes es, en el mejor de los casos, increíble a los oídos de cualquier profano de la rama.
Siempre he escrito, de una manera u otra, sólo o acompañado, con frío o calor, con sol o lluvia. Cuando no una obra de teatro que jamás publicaré, un relato corto o un cuento. Novelas he comenzado más de diez. Algún día terminaré más de veinte, pues a determinación creo que me igualan unas pocas personas.
Participo en concursos literarios de toda España, sin ganar ninguno, pero quedando en buen lugar para salvar mi orgullo. No me rindo. No obstante, toda esa inversión en literatura me sirve como ideas para tramas de novelas cortas que en algún momento llevaré a término.
Comprometido con los que me rodean, socialmente activo, he participado en protestas como el quince eme, marea verde, marea blanca, marea roja, stop desahucios... creo firmemente que la sociedad civil de este país, pese a lo que muchos erróneamente piensan, se mueve y es extremadamente solidaria. Vivimos una época interesante, aunque también frustrante. Los cambios del futuro dependen de lo que hagamos ahora, y por primera vez en mucho tiempo España está a la cabeza del pensamiento y es agente de cambio. Me refiero por supuesto a la gente, a los filósofos, a algunos economistas, no a los dirigentes ni gobernantes.
Me gusta leer de todo, desde fantasía hasta ensayo. Desde teatro hasta novelas de terror. Lo que escribo es un simple reflejo de lo que leo. Ya lo iréis viendo.
Espero que os gusten mis escritos y me acompañéis en esta aventura profesional tan apasionante, que compartáis conmigo vuestras opiniones y críticas negativas o positivas, pero sobre todo que os merezca la pena pasar vuestros ojos por las lineas que escribo, que os hagan reflexionar, alegraros, sonreír, llorar, gritar y sentir. Eso es vivir.
Yo me divierto mucho haciéndolo.